Poder y Unidad Popular

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Por: Ingrid Penagos Peña. En una mezcla de indignación y hasta horrorizados se vieron los medios masivos de comunicación, con ocasión de la campaña emprendida por un grupo de usuarios de transmilenio, denominada “colatón”; novedosa propuesta que surge como respuesta a la cascada de abusos en los altos precios de pasajes y el pésimo servicio de éste sistema de trasporte; además de rechazar y denunciar el desventajoso negocio para el distrito, contenido en la prórroga del contrato Transmilenio firmado el año pasado, tal como ha quedado plenamente documentado, otorga un margen altísimo de utilidad a los operadores privados; un modelo de negocio en el que pierde la ciudad y lo público y ganan un puñado de familias que terminan el 85% de los dividendos en sus bolsillos.

Nadie podría afirmar que el servicio que presta Transmilenio es digno y menos que el valor del pasaje se adecúa a los precarios ingresos de las familias pobres de la capital, el propio Alcalde, en distintas oportunidades ha manifestado que el sistema colapsó, y muchas personas deben escoger entre almorzar o pagar 3.400 pesos diarios para llegar a sus sitios de trabajo o estudio, en suma, nada puede ser peor para la ciudadanía, que el estado de cosas existente en materia de movilidad, ahora bien, entonces ¿Qué es lo que realmente ofende a una franja de blogueros, opinadores y grandes medios de comunicación con la campaña colatón?

Arriesgo una respuesta a mi pregunta: la doble moral de quienes se abrogan el derecho y potestad de juzgar las conductas que no admiten como válidas; es por eso, que acuden al uso de epítetos desobligantes y descalificadores, a quienes en rechazo a un situación de injusticia estructural y recurrente, adoptan mecanismos de protesta que van en contra de principios impuestos por una sociedad desigual, excluyente y con cuestionados avances en materia de ciudadanía; concepto al que acuden cuando ofenden a quienes defienden la colatón.

Ignorantes, mediocres, vándalos; fueron varios de los términos empleados por quienes desde su lógica y concepción de la vida, son incapaces de ver más allá de valores formulados y normatizados por élites, que logran incorporar en la sociedad sus formas falsas y cínicas. Lo que encontré en redes sociales, llamando a la colatón, fueron iniciativas provenientes de repertorios de lucha y movilización que proponen la discusión de un nuevo modelo de trasporte, buscando la opinión y generación de propuestas colectivas que contribuyan a mejorar los entornos de vida de las y los capitalinos.

Admitiría, tales críticas, eso sí, sin descalificaciones, si hubiese un goce y disfrute pleno de derechos y se tratará de personas que alteraran la armonía social, no obstante, en gracia de discusión, estas descalificaciones encubren expresiones que indican las formas que el establecimiento admite en la movilización y protesta; este ha sido un debate permanente; cuando hay un paro campesino, por ejemplo, es inevitable que en el curso de esas luchas, se presenten hechos que a los ojos “de la doble moral” son inaceptables; sobre los que se termina haciendo más énfasis, que en las causas que le dieron origen a la protesta; un fenómeno similar ocurre con la colatón, se juzga y se cuestiona más la consecuencia que la causa, obnubilando así la posibilidad de que la opinión y ciudadanía comprendan la raíz del problema y no el efecto que produce el problema en sí.

Nada peor para la ciudad, que la forma como se estructuró el modelo de movilidad y con él las desigualdades que genera; mientras esto continúe, la colatón y muchas otras formas de protesta emergerán de una ciudadanía activa, que propone, cuestiona y se arriesga a controvertir valores que sólo benefician a escasos sectores de la población, a los mismos de siempre.

El senador del Polo Democrático Alternativo, Alberto Castilla está convocando a la Primer Audiencia Pública por el "Reconocimiento del Campesinado colombiano" que tendrá lugar el jueves 30 de octubre en el Congreso de la República.

El movimiento estudiantil siempre se ha caracterizado por hacer uso de la movilización como herramienta de visibilización de sus demandas. El 16 de octubre pasado estudiantes de distintas universidades organizados en la Mesa Amplia Nacional Estudiantil -MANE- volvieron a las calles, en una línea de continuidad histórica con lo que sucediera hace más de 60 años, cuando el gobierno del entonces presidente Rojas Pinilla reprimió violentamente al estudiantado buscando acallar sus reclamos, que aún se mantienen vigentes.

El Tripido Fest nace en el año 2011 a raíz de la muerte de Diego Felipe Becerra el 19 de agosto de ese mismo año. Diego Felipe, más conocido como Trípido en la escena grafitera capitalina, fue asesinado por parte de agentes de la policía nacional. Tripido era un joven que por medio del arte expresaba su perspectiva de la realidad, pero la estigmatización juvenil, la represión y el abuso policial acabaron con su vida.

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