Poder y Unidad Popular

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DECLARACIÓN POLÍTICA DE LA III ASAMBLEA NACIONAL DE PODER Y UNIDAD POPULAR

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La fuerza política Poder y Unidad Popular, reunida en la ciudad de Bogotá D.C., durante los días 14, 15 y 16 de 2016, con la participación de alrededor de 250 delegados de 19 departamentos de Colombia, Venezuela y Europa, declara que:

La crisis civilizatoria global sigue revitalizando un nuevo momento de la lucha de clases. La pauperización de la mayoría de los pueblos del mundo por el desarrollo del despojo y la sobre explotación de la fuerza de trabajo tanto en los países de la periferia como en algunos sectores de la ciudadanía de Europa, Estados Unidos y Japón, ha generado una nueva oleada de movilizaciones, huelgas, paros económicos y otras expresiones de indignación. Sin embargo, la crisis civilizatoria también genera fenómenos preocupantes, como migraciones masivas, asesinatos de líderes y tendencias a armarse bloques político-económico-militares, que se disputan el poder en el mundo en guerras como las de Siria. 

El momento del desarrollo del capitalismo está caracterizado por la imposición del neoliberalismo, el extractivismo, el fortalecimiento del sector financiero, las mayores garantías a las corporaciones transnacionales para el saqueo de los bienes naturales y para la realización de múltiples acuerdos de libre comercio. Así el modelo condena a los países del sur a ejecutar modelos económicos reprimarizantes que habían sido superados ya hace más de un siglo. Para los países de Nuestra América, los bienes de la naturaleza están en la mira del capital transnacional, lo que profundiza la amenaza de despojo. 

La corriente de gobiernos progresistas en Latinoamérica hoy afronta una grave crisis. Los llamados “golpes blandos” del imperialismo norteamericano, que no se queda quieto ante los avances que se dieron por su derrota del ALCA y el desarrollo de los países del ALBA, genera una nueva avanzada de las derechas en la región. Las caídas de los gobiernos de Argentina, Brasil, Honduras, Paraguay y los intentos por derrotar política e ideológicamente a Venezuela y Cuba así lo demuestran. 

La presencia de la delegación de los hermanos colombianos habitantes en Venezuela nos demuestra la solidaridad con Colombia del gobierno de la República Bolivariana. Al mismo tiempo nos pone en alerta sobre los procesos contrarrevolucionarios que se están gestando contra los avances democráticos y populares que ha alcanzado el proceso en esta hermana República. Cualquier retroceso en la democracia venezolana afectará negativamente a toda la región, como ya empieza a sentirse los efectos de la caída de Dilma Rousseff en Brasil. Para ellos toda nuestra solidaridad. 

Esta III asamblea coincide con el resultado adverso generado por la victoria del NO en el plebiscito que pretendía refrendar los acuerdos entre las FARC y el Gobierno Nacional. La asamblea también coincide con el anuncio del  ELN y el Gobierno Nacional de iniciar la fase pública en ese proceso de negociación. La victoria del NO en el plebiscito abre una peligrosa puerta para que se haga un pacto entre las oligarquías tradicionales de este país, repitiendo el pacto de Sitges del año 1957 que generó el Frente Nacional.  Ese pacto de élites tuvo como respuesta de la sociedad, en menos de una década, la formación de las FARC, el ELN y el EPL. 

Hoy hay una importante movilización social, que exige el cumplimiento de los acuerdos FARC y gobierno. Hoy es un hecho que sin participación de la sociedad en la elaboración de las propuestas sobre los cambios que requiere el país, no es posible avanzar hacia la solución política del conflicto, ni construir la paz. La iniciativa de MESA SOCIAL PARA LA PAZ, LA MESA MINEROENERGÉTICA Y AMBIENTAL  y otras más, si son acogidas por la mayoría de los sectores de nuestra sociedad, pueden crear las condiciones para realizar un GRAN DIÁLOGO NACIONAL que sea lo más participativo y vinculante posible. Poder y Unidad Popular se compromete con este proceso. 

Tenemos claridad que los objetivos de la negociación de los procesos de paz del gobierno nacional y el de las insurgencias son diametralmente opuestos. Mientras que el gobierno quiere adecuar las condiciones económicas, sociales, políticas y militares para seguir ofreciendo nuestros territorios al extractivismo, a cambio de unas ligeras reformas políticas y del desarme de las insurgencias, éstas por el contrario aspiran  a generar cambios económicos y políticos que nos permitan  avanzar hacia un país democrático y con garantías para el buen vivir. Hoy está demostrado que solo con la participación activa de los movimientos sociales y de la ciudadanía en general en los procesos de construcción de paz, se puede inclinar la balanza hacia la construcción de un momento de transición democrática que nos permita avanzar hacia los cambios que requiere el país. 

Desde las organizaciones y convergencias donde participamos seremos oposición a la arremetida del gobierno de Santos. Arremetida que ese expresa con la criminalización de la protesta popular, contra el fortalecimiento del ESMAD, la reforma tributaria, la privatización de empresas estratégicas como Ecopetrol y la ETB, su política extractivista, los desalojos forzados por renovación urbana en las ciudades, su decisión de fortalecer los TLC y la entrega del país a las corporaciones multinacionales, con el  endeudamiento del país y la  desindustrialización de la economía. 

Poder y Unidad Popular seguirá fortaleciendo sus principales escenarios de actuación política: el Polo Democrático Alternativo y el Congreso de los Pueblos. En ellos y con ellos, impulsaremos la creación de una GRAN CONVERGENCIA SOCIAL Y POLÍTICA, que movilice a nuestro pueblo, que construya propuestas y alternativas para ser poder y gobierno en un bloque político diferente al de la derecha y la ultraderecha encabezados por Santos y Uribe.  

Nuestra III Asamblea Nacional, hace un reconocimiento a la gran labor legislativa que desarrolla nuestro Senador ALBERTO CASTILLA SALAZAR en el Congreso de la República, y bajo aclamación, se compromete a redoblar los esfuerzos para que nuestro compañeros sea reelegido para el período 2018 - 2022.

Los debates fraternos, las decisiones políticas e ideológicas, el fortalecimiento organizativo a nivel de la mayoría de los departamentos del país y con nuestra presencia internacional, nos permite decir que PODER Y UNIDAD POPULAR es una fuerza política nacional, con vocación de paz, de poder, y de unidad comprometida con la construcción de los cambios que requiere nuestro país.

 

III ASAMBLEA NACIONAL DE PODER Y UNIDAD POPULAR
Bogotá, Octubre 16 de 2016

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