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Construir una paz duradera requiere democratizar la tierra Destacado

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Comisión de Verificación Comisión de Verificación Ana Erazo

Por Alberto Castilla
Senador de la República
Polo Democrático Alternativo

Ayer 2 de marzo formamos parte de la Comisión de Verificación sobre el proceso de Liberación de la Madre Tierra en Corinto, Cauca. Junto al Senador Iván Cepeda, el Representante Alirio Uribe, la Marcha Patriótica, La ONIC, el Congreso de los Pueblos y otras organizaciones sociales y medios de prensa, tuvimos la oportunidad de conocer un primer balance de dicho proceso.

La liberación de la Madre Tierra en el Norte del Cauca, no es más que la justa lucha por la exigencia de cumplimiento de compromisos de restitución de tierras que los últimos gobiernos han adquirido con los pueblos indígenas y que hasta hoy la administración de Juan Manuel Santos tampoco ha querido cumplir. Dentro de los acuerdos pactados entre gobierno e indígenas (Decreto 982 de 1999) se incluía la restitución de 2 millones de hectáreas de tierra para el movimiento indígena en todo el país, y 130 mil hectáreas en el Norte del Cauca. En ese orden, se programó la restitución de 20 mil hectáreas por año. Cabe resaltar que dicha restitución no sólo atiende a la reparación por las tierras arrebatadas en la época de la colonia y años posteriores, también se relaciona con la reparación integral por las masacres del Nilo, del Naya y de Gualanday, donde la fuerza pública en asocio con paramilitares, asesinaron 141 comuneros indígenas.

Al no ser escuchados y ante los acuerdos incumplidos, el pasado 15 de diciembre de 2014 el movimiento indígena decidió recuperar alrededor de 1500 hectáreas en Corinto, entre el Rio La Paila y el Rio Guengué. Tal número de hectáreas comprende las fincas Quebrada Seca y Miraflores, hoy propiedad de Incauca (Organización Ardilla Lulle), y Granadita y García Arriba, alquiladas también por Incauca. Dado que el territorio elegido tiene tal importancia para los empresarios aliados del gobierno, la fuerza pública emprendió varios intentos de desalojo de los indígenas, con un evidente exceso de fuerza contra los pueblos originarios.

El saldo de los ataques del Escuadrón Móvil Anti Disturbios (ESMAD) contra los pueblos indígenas es de 57 indígenas heridos (3 con impacto de bala), varios de ellos con gravedad y uno en coma, y 6 judicializados. Cabe resaltar que el ESMAD ha usado armas como machete y armas de fuego para lesionar a los indígenas. Tales agresiones se suman a las amenazas enviadas por las “Águilas Negras” hacia los líderes indígenas, y a la desaparición forzada de dos comuneros, quienes fueron hallados sin vida y con rastros de tortura, según expresó el Consejero Mayor de la ACIN, Héctor Fabio Dicué.



Sobre la liberación de la Madre Tierra del movimiento indígena, reiteramos que consideramos justo que les otorguen las tierras solicitadas, en razón de la reparación a sus pueblos por los crímenes cometidos contra ellos. También defendemos la cosmovisión indígena que concibe la tierra, como un terreno para vivir y cultivar el alimento, en oposición a sus actuales dueños quienes la ven como territorio para la siembra de monocultivos de caña de azúcar para el mercado.

Hemos insistido, como mandato del Congreso de los Pueblos, y como Punto No. 1 del Pliego de la Cumbre Agraria Étnica Campesina y Popular, sobre la necesidad de definir una política de ordenamiento territorial popular, desde y para el pueblo, en donde no sólo los indígenas, sino también los campesinos, los afrodescendientes y habitantes de la ciudad, podamos tener tierras para vivir y cultivar nuestros alimentos. Hablar de la construcción de paz, implica democratizar la tierra y generar un proceso democrático de ordenamiento territorial.

Reiteramos nuestro apoyo, solidaridad y acompañamiento al movimiento indígena, a la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), y al Consejo Regional Indígena del Cauca  (CRIC) y en este sentido, exigimos:

•   Que cesen las acciones por parte del ESMAD, los militares y la Policía Nacional en contra de los indígenas del Cauca y respeten los derechos humanos de éstos.
•  Que el gobierno nacional en cabeza de Juan Manuel Santos, el Ministro del Interior Juan Fernando Cristo, el Ministro de Agricultura y Desarrollo Rural Aurelio Irragori y demás instituciones como el INCODER, se sirvan llevar a cabo dicho proceso de restitución de tierras, en aras del cumplimiento de los acuerdos pactados con el movimiento indígena.

Solo así, de manera concertada, pensando en la paz desde los territorios, en la reparación a  las víctimas y en la justicia para los pueblos, cobrará mayor sentido hablar de Paz.

3 de marzo de 2015
Alberto Castilla

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