Poder y Unidad Popular

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Aportes Poder y Unidad Popular al Seminario ideológico del Congreso de los Pueblos

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En hora buena las organizaciones que integran el proceso Congreso de los Pueblos convocan a un seminario con carácter ideológico, en el que se dialogan las raíces de las ideas y contenidos construidos en sus cinco años de vida, que serán de utilidad para asegurar y por supuesto mejorar su capacidad e influencia social y política territorial y nacional.

Esta jornada de trabajo, infortunadamente, se llevará a cabo en medio del dolor,  rabia e indagación, producto del acto criminal contra la humanidad de nuestro compañero Carlos Alberto Pedraza, a quien elevamos nuestro homenaje y por quien afianzaremos nuestro compromiso con la causa revolucionaria,  que como proyecto político de izquierda elegimos.

En estas cortas líneas, nuestra fuerza política busca compartir algunas reflexiones asociadas al concepto de poder popular, el papel de las fuerzas transformadoras de izquierda  en la actual etapa de lucha de clases y la decisión  perentoria del Congreso de los Pueblos a construir una coalición de la izquierda y del movimiento social como condición para avanzar en escenarios de ejecución de los mandatos, horizonte político concreto del cual  hablamos quienes asumimos ser congresistas populares.

Estos apuntes no tienen la pretensión de ser un texto académico, su objetivo es otro, ofrecer algunas pocas insinuaciones políticas útiles para reflexionar sobre la cuestión del poder popular desde  una mirada basada en nuestra experiencia y trayectoria  político-organizativacomo fuerza política que participa de la lucha institucional.

Poder popular un concepto y práctica.

En la tradición política latinoamericana, el concepto de poder popular emerge de procesos de educación popular y demás experiencias políticas asociadas a la construcción de proyectos comunitarios, otorgando en el pueblo, en su soberanía la concreción de su poder, pero no cualquier poder, la concreción de tal poder, desde  abajo, con un anclaje social obrero, campesino, comunitario o estudiantil y con un horizonte socialista.

Lo anterior consolido una tendencia a pensar el problema del poder al margen, por fuera, con un escaso o ningún vínculo con el Estado, privilegiando únicamente las formas admitidas como válidas de formas del poder popular como la resistencia y el autonomismo.

Nuestro punto de partida,  busca entrar en controversia con esta noción de  construcción de poder popular privilegiada en ciertos círculos académicos y de la izquierda, producto de una suerte de experiencias desalentadoras de algunas expresiones de  izquierda y su presencia en el Gobierno. Esta noción la cual se  asocia comúnmente a  una expresión  autonomista en el proceso de construcción emancipadora de comunidades y sujetos políticos de cambio bajo una lógica  basista, en la que los sujetos crean sus  propias determinaciones de vida en atención a sus capacidades y potencias revolucionarias; este enfoque, creemos es insuficiente al interpretar, comprender y transformar las  condiciones de vida del pueblo colombiano, es poco probable encontrar algún proceso así, sin ninguna clase de mediación. La realidad social transita conflictivamente a través de múltiples y variadas estructuras de poder en la que el poder del Estado se encuentra imbricado múltiples lógicas de las sociedades.

Por tanto, la construcción de poder popular en las circunstancias actuales debe edificarse tomando en cuenta, la ventaja de las fuerzas de las derechas sobre el bloque popular, la dispersión de la izquierda y la ausencia en Colombia de un proyecto de unidad de la izquierda colombiana y sectores democráticos que se constituyan con en hegemonía popular y contrapoder; es así como el congreso de los pueblos debe profundizar su capacidad transformadora territorial a través del trabajo de base, la acumulación en la resistencia y movilización y la concentración en esfuerzos conducentes   a lograr  escenarios en los que sea posible bloque plural de las izquierdas y procesos democráticos.

El congreso de los pueblos debe también trasladar su disputa política,  la construcción de su política y la  generación de influencias y relaciones de fuerza a  las instituciones del Estado. Sabemos que este tema es objeto de controversia al interior de las organizaciones que integran el congreso, por múltiples razones, en todo caso este planteamiento debe discutirse y tomarse en consideración al construir una estrategia de crecimiento y posicionamiento político.

Lo anterior inexorablemente conduce a una reflexión adicional acerca de que tan efectiva es la acción política que realiza el congreso, pues consideramos que en las condiciones actuales debe tenerse más en cuenta la eficacia de un hecho o cualquier tipo iniciativa política, que el tipo de acción en sí misma. La lucha institucional hoy arroja resultados alentadores en el mundo: la victoria de Siryza, el avance de podemos, la consolidación del MAS en Bolivia, el polo patriótico y el gobierno en Venezuela, y en general los gobiernos democráticos en América Latina, con todas las  dificultades y problemas que les podamos endilgar, esos pueblos, esos movimientos, esas organizaciones alcanzaron victorias trascendentales en el camino de construir un proyecto de nueva humanidad, para nosotros un proyecto socialista.

Sin un planteo creíble de nueva sociedad,  construible a partir de las realidades contemporáneas y los conflictos del pueblo Colombiano, a todos los niveles, nos mantendremos en un plano puramente teórico de los anhelos del poder popular, del contrapoder.  Sin una esperanza sembrada en la gente, de un instrumento que transforme, sin unos liderazgos con anclaje real y base social, sin ejecutorias demostrables de poder popular territorial (mercados comunitarios, escuelas, colegios, comedores, gobiernos) continuaremos en deuda.

Hay que rescatar también la concepción de que los procesos transformadores  no resultan  ni de un determinismo económico, ni de un puro voluntarismo político. Es un proceso que advienesobre la base de determinadas condiciones o prerrequisitos objetivos y la acción de un sujeto colectivo que, con su práctica revolucionaria, apuesta e intenta la transformación tanto de las circunstancias como de la misma gente que lucha por el cambio. Conquistar victorias materiales para el movimiento será siempre la demostración de que es posible arrancar  condiciones de vida digna para el pueblo, que la organización y la lucha sí conduce a nuevos momentos del alistamiento que siempre estaremos esperando.

Ahora bien, está demostrado que alcanzar curules, o cargos en  alguna de las ramas de poder público no es  requisito sine quanonpara construir escenarios de poder popular, ser gobierno perse, tampoco es señal de victoria absoluta, la construcción de poder popular es un proceso incesante de generación de una nueva lógica de la sociedad, lo que indica que será un trayecto largo, con logros y altibajos, con equivocaciones y errores, con aciertos y esperanzas. 

La confrontación política de los congresistas populares debe ser  en  términos más bien de otra política, la actual crisis de legitimidad de la política y de quienes la ejercen,  nos debe conducir a la recuperación de la política, pero no cualquier política, el acumulado de teorías y experiencias que conduzcan a una confrontación en la que lo que se juega no es la ocupación del aparato administrativo del Estado, sino quien decide —y desde qué principios y con qué fines,  las reglas que ordenan la vida de todos desde el poder público. 

El congreso de los pueblos, no podrá en solitario dar cumplimiento a esta tarea, debe asumir la construcción de un movimiento social y político emancipador, con una impronta propia, arriesgamos aquí algunas de las características: participación popular directa, sujeto plural, autoconstruido en la resistencia y la lucha de clases, contra-hegemónico y construcción de horizonte colectivo.

El congreso de los pueblos en la práctica es un movimiento político, que si bien no es instrumento electoral, no puede dar la espalda a un acontecimiento tan trascendental para la vida y el destino del pueblo como la elección de quienes gobiernan, por lo que debe participar, orientar e incidir en la decisión del pueblo. En Sudafrica, en la década del 40, el pueblo negro no podía votar, más nunca el CNA se abstuvo de construir estrategias de acción e incidencia en las elecciones. El estudio y análisis del periodo deben contribuir a definir los aliados de la política popular, los aliados del congreso de los pueblos. PUP, considera algunos: marcha patriótica, polo democrático, progresistas, sectores de la alianza verde, el movimiento indígena, sectores del partido liberal de avanzada, gobiernos locales contra el extractivismo, entre otros.

En suma, es perentorio que el Congreso de los pueblos apruebe y lidere una convocatoria nacional junto a otros procesos populares, sectores de izquierda y democráticos a constituir un Frente político y social. La imaginación y creatividad deben ponerse a prueba en esta nueva etapa, en procura de construir  las formas y acuerdos que faciliten la autonomía de los procesos, organizaciones y personas que lo integren, que permitan el diálogo constructivo de diferentes puntos de vista, que los matices no sean causal de censura, sino más bien, un aprendizaje  para aceptar y comprender la otredad, que lo social y lo político convivan y que se desplieguen propuestas programáticas audaces y novedosas fácilmente adheribles por  la nación colombiana; la prioridad es consolidar un bloque contrahegemónico como resultado de la convivencia de  las múltiples y variadas expresiones político-sociales que configuran el sujeto plural y colectivo colombiano hacia un horizonte emancipador, capaz de  encarar el régimen político y  modelo económico,  que siembre las bases de una nueva institucionalidad, una nueva política, una nueva nación.

El Congreso de los Pueblos  debe aunar esfuerzos políticos y organizativos que conduzcan a la configuración de una realidad política nacional y regional distinta, que implica que las fuerzas democráticas y populares desplieguen su capacidad de movilización, opinión y lucha electoral para los propósitos de cambio. En concordancia con este planteamiento, consideramos que el Congreso delos pueblos  debe comprometerse con la constitución  de un frente político y social  que genere confluencias en torno a temas trascendentales para el país, con una agenda de lucha social y acuerdos electorales en el nivel nacional, local y departamental. La fórmula Polo-UP para la candidatura presidencial y vicepresidencial respectivamente (2014-2018), tuvo un resultado esperanzador para las corrientes de cambio, queda demostrado  que cuando la izquierda se encuentra y se articula de manera propositiva con candidaturas de unidad y con perfiles apropiados, se produce una  respuesta positiva de la sociedad. Este frente debe constituirse como un acuerdo de procesos de izquierda y demás procesos sociales para recuperar el país de un modelo económico y político insano para el pueblo colombiano.

Las elecciones del 2015, se realizarán en medio de la presión de las derechas: unidad nacional y el centro democrático; son varias las personas y procesos que ven en esta coyuntura  una oportunidad para poner a prueba la decisión consciente y decidida de la izquierda y demócratas,  poder y unidad popular junto a procesos locales buscaran ganar actuar en la coyuntura.

Así mismo se realizará este año, el IV congreso del polo democrático alternativo, evento que definirá el rumbo de este proyecto: en el que se busca una correlación de fuerzas favorable a construir participación en el proceso de paz, la construcción de un frente o coalición de la izquierda y el compromiso y vocación con la lucha social; por tales razones poder y unidad popular trabaja para  tener una representación cuantitativa y cualitativa importante a través de su lista nacional y listas territoriales  en el mayor número de departamentos posibles en la dirección política de ese congreso. Invitamos a todos los y las congresistas populares a contribuir con ésta tarea acompañando nuestra política y nuestras listas  en todo el territorio nacional en procura de contribuir en la construcción de un polo dispuesta a ser parte de un nuevo momento de país. 

Fraternalmente.

Equipo político Poder y Unidad Popular

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